Un Corazón que Glorifica a Dios en el Trabajo
- Andrés Huertas SamakBlue
- 24 mar 2015
- 2 Min. de lectura

El éxito que ofrece el mundo no es igual al que ofrece Cristo, pues el primero es temporal entre tanto que el segundo perdurará hasta la eternidad. Un hombre de Dios que espera el éxito en su vida, se fija como prioridad glorificar, adorar y alabar al Señor en su trabajo (y en todo lo que haga), y tendrá como marco de conducta las siguientes características:
1. Diligente: busca la excelencia en tu trabajo todo el tiempo y no solo cuando los jefes te estén viendo. Trabaja con la actitud que dice "¿Qué aporte puedo hacer a esta organización o trabajo?" actitud de servicio. “Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con integridad de corazón, como a Cristo. No lo hagan sólo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre.” – Efesios 6:5-8
2. Amistoso: saluda a todos en tú trabajo, con cariño, subalternos y superiores. Preocúpate por conocer a la persona detrás del cargo.
3. Compasivo: preocúpate por el bienestar de tus compañeros de trabajo (pares, subalternos o superiores). Recuerda que también son personas y tienen sentimientos. Ayúdalos a encontrar a Cristo, a ser mejores. “Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones, porque tengo noticias de tu amor y tu fidelidad hacia el Señor Jesús y hacia todos los creyentes. Pido a Dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de Cristo mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos. Hermano, tu amor me ha alegrado y animado mucho porque has reconfortado el corazón de los santos. (…) Sí, hermano, ¡que reciba yo de ti algún beneficio en el Señor! Reconforta mi corazón en Cristo.” Filemón 1:4-7;20
4. Piadoso: ore por sus compañeros de trabajo (pares, subalternos o superiores). Pídale a Dios por ellos y sus familias. Ore por su trabajo. Ore por la misericordia de Dios para todos ellos. Primero los demás, luego tú.
5. Animador: destaca las cualidades de los demás y habla de ellas con ponderación. Corrige, no critiques.
6. Generoso: paga lo justo. Recompensa, premia, bonifica. Reconoce tanto el buen trabajo como el esfuerzo.
7. Amable: trata a los demás con consideración. Se agradecido. Se bondadoso. Trata a los demás como quieras ser tratado tú.
8. Discreto: disciplina o llama la atención en privado. No sometas a los demás al escarnio público. Pero recompensa en público.
9. Fiel: cumple siempre tus promesas. Que tus acciones sean consecuentes con tus palabras. No mientas.